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2040 rayos Agosto 31, 2008

Posted by breavman in Fernanda.
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Aquella noche de tormenta cayeron 2040 rayos sobre el océano.

Viajé por mi vida en un barco amarrado al puerto.

El ruido de los truenos y la luz de los relámpagos acompañaron la despedida a una vida, el principio de una nueva y el reencuentro con la inocencia.

Dibujé en el suelo de madera un camino de gotas de sangre, desde mi dedo gordo hasta un abrazo.

La tormenta con el día se fue, la ternura que me envolvió se ha quedado

Aprenda inglés en mil polvos Agosto 2, 2008

Posted by breavman in Fernanda.
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“Aprenda inglés en mil polvos”. Quiero advertir a mis lectoras sobre el peligro del curso de inglés que así se anuncia.

Para muchas de nosotras, el inglés es la asignatura pendiente. Nuestro afán por saber, unido a lo llamativo del reclamo y al estupendo físico del profesor nativo, convierte este curso en la trampa perfecta.

Muchas han caido antes que yo y ya hay una larga lista de afectadas.

Se trata de un absoluto fraude.

Te prometen aprender inglés definitivamente, en noches de máximo placer. Sólo se utiliza el inglés en cuestiones sexuales, de tal forma, que la alumna acaba adorando dicha lengua (en todos los sentidos). En la tercera semana el profesor te declara su amor eterno y te promete una vida feliz a su lado. Te lleva a Londres donde sigues practicando inglés+sexo. Te lleva de intercambio a su casa en Irlanda, donde te presenta a toda su familia inocente, y continúas con el cursillo. Te asegura que eres la única mujer de verdad que ha conocido en su vida, que eres perfecta para su hijo, para él, como nunca ninguna lo había sido antes.

En el momento de éxtasis de la víctima, cuando ella está segura de haber encontrado al hombre de su vida, en ese preciso momento, te llama al móvil y te cuenta que nunca te amó, que se engañó a sí mismo. Que eres un ángel pero que no puede amarte. Que lo siente tanto…

Nunca más vuelves a saber de él.

Los efectos secundarios son inicialmente insomnio, cefalea, depresión, destrucción de la autoestima, odio, enfermedades venéreas, embarazos, alcoholismo y drogadicción, entre otras. Finalmente las más afortunadas se dan cuenta de que han hecho el gilipollas y de que nunca  nadie las volverá a pisar. Hay otras que mueren.

Yo sobreviví para contarlo.