Tregua. Introducción y capítulo I. diciembre 5, 2011
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Violeta había sido una mujer joven y fuerte. De piernas duras y delgadas, como un galgo. Para escapar.
El día que comienza esta historia, era noche y fue su primer dia. Envuelta en los brazos de su hombre, se dejó amar con tanta violencia y durante tantas horas, que quedo preñada de muchos hijos. Sus partos se sucedían cada 9 meses a lo largo de años, pues los niños se gestaban uno tras otro. El semen inhundaba su vientre, su cuerpo se fecundaba en cada recuerdo y un nuevo embarazo tras cada parto se sucedía sin remedio.
Violeta nunca supo que fue la verdadera mujer de aquél hombre, el cual la amaba con más intensidad de lo que él podía expresar o ella percibir. Aquél hombre no volvió a amar a ninguna otra mujer, pues le había entregado el alma a Violeta y sin alma no hay amor. Violeta, la eterna gestante, había preñado a aquél hombre. Fruto de su unión nació un Hombre-Niño, que creció en el seno del amor a Violeta.